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Por Pablo Ariel Gonzalez

Hoy por la mañana en FM Láser dialogamos con un vecino de nuestra ciudad, Ceferino Mora, quien tiene un carro de venta de bebidas y sándwich en la zona en donde otrora estaba ubicada la balsa, habilitado con todas las de la ley, y nos contó que ingresó un pedido -como todos los años para esta fecha- de uso de espacio público en calle San Martín frente al anfiteatro municipal de nuestra ciudad.

El pedido se sustenta en la posibilidad de -repito (como en otros años, en los que contó con el aval de los ayer opositores y hoy gobierno), de poder explotar comercialmente su carrito en los días del PRE y Festival mayor que en días comienzan, algo que en el tiempo se hizo común, y esa habitualidad siempre giro en torno a un objetivo muy claro: brindar oportunidades de hacer unos mangos a varios baraderenses que comen, se visten sostienen sus familias y pagan su impuesto con todo lo que con ese laburo obtienen.

Le fue negado.

A él como a todos los que tienen carritos habilitados los mandaron a San Martín, entre Rodríguez y Bulnes, para que se saquen los ojos con todas esas instituciones que te conté ayer que fueron desplazadas de las cantinas de estos eventos ubicadas dentro del anfiteatro, a raíz de habérsele dado la concesión a un privado de nuestra ciudad.

No quieren a nadie que pueda siquiera poner en peligro y riesgo el negocio no solo de este privado, sino que, además, también se sospecha, el negocio de la familia del Secretario de la Producción a nivel local, que a metros del predio, este año, debuta para estos eventos con un local de bebidas y comida rápida similar a la oferta que estos carritos otorgan a todos aquellos que por aquel lugar pasan por esos días.

Tampoco van a permitir entrar como otros años a vecinos o turistas que nos visiten con las clásicas heladeritas cargadas de por ej. bebidas para pasar la noche.

La excusa es que los números no cierras, se consiguieron muy pocos auspiciantes, la provincia mandó menos de lo esperado, la costa para albergar turistas está casi inutilizada, y la ausencia de artistas muy convocantes -a excepción de Abel Pintos- está generando en el gobierno comunal algo muy parecido a lo que muchos definen como pánico.

La verdad es que resulta difícil de aceptar esta escusa y este argumento, ya que los 200 mil pesos que van a ingresar por la concesión de la cantina, en un presupuesto de más de 350 millones, poco puede mover el termómetro económico de las arcas comunales.

Entran 200 mil pesos y a cambio gastan litros de imagen positiva con los que se tendrán que llenar los tanques de las ambulancias que van a necesitar sacar a desfilar para juntar toda la enorme cantidad de heridos que van a quedar por este modus operandi elegido al momento de repartir algunos de los beneficios más significativos que este festival genera año tras año.

El negocio fue montado tan solo para recaudar, liberaron la zona para el bolsillo de unos pocos, el FESTIVAL estará, la MUSICA también, ahora a la palabra que les sigue a estas, sáquenla del cartel, porque de POPULAR este festival, no tendrá casi nada.