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En los post anteriores dedicados al desarrollo de nuestros hijos como niños fuertes he hablado de protección y cariño, de dejar espacio para los sentimientos, de dejar que los niños experimenten y cometan errores, de potenciar el sentido de la responsabilidad; he hablado sobre los límites y la importancia de saber decir “no”, y también de la necesidad de no huir de peleas o conflictos. Hoy quiero hablar de la importancia de la creatividad, de la fantasía y del placer. 

En un primer momento pueden parecer aspectos banales de la educación, sin embargo, el desarrollo de estas facultades suele formar parte de programas sobre prevención de adicciones por su importancia en cuanto al fortalecimiento del carácter, ofreciendo al mismo tiempo vías de escape saludables y dotando al individuo de recursos para una mejor resolución de problemas. También es una herramienta idónea para conocerse a uno mismo.

La creatividad y fantasía enriquecen y multiplican las alternativas en cualquiera de la situaciones que se presentan en la vida. Aunque los niños poseen por naturaleza estas facultades, pueden llegar a atrofiarse si no disponen de suficiente espacio para ejercitarlas; si pasan demasiado tiempo delante del televisor, con la consola o la Tablet; o desarrollando juegos que sólo exigen enchufar el piloto automático; o si siempre hay preparado un programa de entretenimiento. En definitiva, si no se les permite experimentar aburrimiento de vez en cuando.

La fantasía ayuda a los niños y niñas a convivir, a gestionar y a resolver problemas y emociones en un entorno seguro y manejable para ellos, además de servir de vía de escape para relajar tensiones que pueden acumularse en la vida real.

Para fomentar la creatividad lo primero que se necesita es tiempo, tiempo para que nuestros hijos se metan de lleno en un juego sin intromisiones. El juego es creatividad en estado puro. Entre colegio, competiciones deportivas, clases de música, cumpleaños…las agendas de nuestros hijos apenas tienen un hueco libre. Y cuando están en casa y nos dicen que se aburren nos asalta tal sensación de remordimiento que corremos a ofrecerles alternativas. Sin embargo, el aburrimiento es el mejor amigo de la creatividad y de la fantasía. Si les dejamos, nos sorprenderán en menos de diez minutos sumergidos en algún juego o en algún mundo invisible para nosotros. Si no es así, es que están desentrenados pero no hay nada que no mejore con un poco de práctica.  Del aburrimiento, como decía, nace la creatividad. Los niños que se aburren de vez en cuando experimentan una mayor sensación de tranquilidad, lo que potencia y fortalece sus competencias sociales. El aburrimiento es la llave del equilibrio interior; al principio puede sentirse algo de inquietud, pero es la manera de llegar a la creatividad. Y nuestra creatividad es el lugar en el que podemos sentimos nosotros mismos, nos ayuda a conocernos, y a desarrollar nuestro yo más genuino potenciando la expresión y la realización personal. El ánimo que una hora antes se traducía en intranquilidad, evoluciona a paz interior y a recarga de energía.

Hay momentos, también importantes, para el juego en familia, pero en el día a día, en su juego, los niños no necesitan nuestra intervención; les gusta tenernos cerca y quizá busquen algún tipo de reafirmación constatando que estamos allí, que los vemos, pero lo que más necesitan es respeto, que no les interrumpamos doscientas veces por tonterías. Si por el motivo que sea hemos de interrumpir el juego (porque por ejemplo nos tenemos que ir) es recomendable anunciarlo con antelación, para que les dé tiempo a cerrarlo.

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Lo mejor para fomentar la creatividad es involucrar el mayor número de sentidos posible en el desarrollo del juego. El marco perfecto es la naturaleza: saltar riachuelos, beber agua helada, recoger y comer fresas silvestres, recopilar hojas, construir cabañas, trepar árboles, escuchar los sonidos del bosque, llenarnos la vista de la multiplicidad de colores que suele ofrecer un entorno natural…

La lectura también es fundamental a la hora de favorecer la creatividad y la fantasía. La periodista Yaiza Sainz escribió en el diario La Vanguardia sobre los beneficios de la lectura; dónde cita al catedrático y ex-ministro de Educación, Ángel Gabilondo: “hay que leer con intensidad, despacio, con cuidado, viviendo la vida de las palabras”. Dice “Al cobrar vida cada palabra, la imaginación echa a volar. El poder de la mente es tan fuerte que recrea lo imaginado, activando las mismas áreas cerebrales que se accionarían si se ejecutara la acción en la realidad. Según un estudio de la Universidad de Washington a cargo de la psicóloga Nicole K. Speer.

Muchas de las actividades de la agenda que nombrábamos anteriormente están además ligadas a resultados. Por eso, es importante que el juego no esté siempre orientado a éstos. Para poder ser creativo es importante tener momentos en los que nadie espere nada de ti, en los que no haya ganadores ni perdedores, en los que no haya bien o mal, ni correcto o falso. El momento de los juegos de rol o el acto creativo de pintar, o el de hacer manuales debería poder llevarse a cabo, por lo menos en la infancia, sin tratar de alcanzar las expectativas, aprobaciones o censuras de terceros. Lo mejor es cuando la creatividad puede ser vivida libremente, sin que su resultado vaya ser valorado, porque le hace independiente de cualquier reconocimiento y aprobación.

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Los mejores juguetes para fomentar la creatividad son todo tipo de cajas, envases, restos de lana, de telas, pegamento, tijeras, cinta adhesiva, cuerdas, recortes de revistas, martillo, clavos, palos, palillos. Lo que cuesta algo más de dinero son buenas pinturas y rotuladores. En este sentido es mejor menos cantidad y mejor calidad, y tener todos estos  materiales al alcance de los niños para que puedan disponer de ellos con autonomía.  Es increíble cómo son capaces de organizarse: poner el mantel plastificado para cubrir la mesa, sacar los materiales y ponerse a ¡crear!. Otros juegos interesantes, aunque bastante caros, son Lego y Kapla. Ambos me gustan porque no está predefinido su uso, no hay reglas y son neutrales en términos de género.

Es interesante observar cuál es el momento más creativo de nuestros hijos, que a menudo es por las mañanas, cuando se levantan, antes o después del desayuno. Sin embargo muchos padres, por la imperiosa necesidad de dormir una horita más el fin de semana,  nos hemos acostumbrado a enchufarles la tele, perdiendo así uno de los momentos más deliciosos del día. Si nuestros hijos se acostumbran al lujo de disponer libremente de una, dos o tres horas matinales para su juego, estarán tan entretenidos que ni sabremos que están y además estarán luego de mejor humor, ya que no tendrán que procesar todo lo que pasivamente han absorbido a través del televisor.

El placer psíquico deriva del recreo que provoca en el ser humano la imaginación y la fantasía, el recuerdo de lo agradable, el humor, la alegría, la comprensión y los sentimientos de equilibrio, paz y serenidad, que granjean la llamada felicidad.

Disfrutar quiere decir dejarse llevar con los sentidos para deleitarnos con algo placentero, pero también saber disfrutar sin más en el día al día. Cuando un niño tiene la capacidad de disfrutar lidia mejor las situaciones difíciles.

Esto también supone aprender a discriminar, saber lo que me hace sentir bien y lo que no, lo que es bueno para mí y lo que no lo es tanto. Plantearse hasta qué punto disfruto con algo, o en qué medida puedo consumir algo que me produzca placer sin sobrepasarme, o en qué momento ya no es tanto disfrute como dependencia.

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Para cultivar una actitud sana ante el placer es importante crear momentos especiales. La ilusión es parte del placer, como por ejemplo celebrar el primer helado de la temporada, hacer de su ingesta un momento especial. Si disponemos siempre de todo a nuestro antojo: chocolate o helado diario, chuches diarias, televisión diaria… no dejo espacio a la ilusión.

Todas estas actividades: un chocolate con churros, un helado, una peli con palomitas, ir al parque de atracciones, la compra de zapatos nuevos, etc., es muchos más placentera si se vive como algo excepcional e ilusiona hablar antes de ello; planearlo y comentarlo después.

También el juego es, una vez más, una fuente de placer y de disfrute de la vida.

Cosquillas suavecitas, masajes, un baño de espuma o aceites, mimos en el sofá, o leer muy juntitos un libro son también fuentes de placer que nos ayudan a conocernos a nosotros mismos (que me gusta, que me sienta bien…) y donde podemos buscar confort cuando no estamos en nuestro mejor momento.