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El kirchnerismo volvió a mostrar su capacidad de movilización y convocatoria. Así como el jueves pasado logró atraer a unas 25 mil personas al Congreso en defensa de la Ley de Medios, ayer convocó a una multitud en el Parque Centenario para escuchar al exministro de Economía y actual diputado Axel Kicillof. La actividad había surgido como una charla abierta, en la que  circularían el mate y los bizcochitos, para que Kicillof hable con «vecinos de la zona» sobre las primeras medidas económicas impulsadas por el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, la magnitud del evento terminó transformando la charla en un acto político de proporciones.
El diputado nacional del Frente para la Victoria centró la mayor parte de su discurso en su especialidad, la economía, aunque no esquivó referirse a otras decisiones de relevancia política que Macri desplegó en sus primeros siete días.
«Espero estar equivocado, pero hasta ahora, por las medidas que han anunciado, hay un ajuste clásico, un programa del FMI», remarcó Kicillof, a modo marco general. Luego cuestionó el «diagnóstico» que construyó flamante Poder Ejecutivo para justificar «las medidas de recorte» culpando a la supuesta «herencia recibida». «Decían que no tenían reservas porque el acuerdo de swap con China no podía contabilizarse y ahora resulta que ellos mismos lo suman. Cuando la presidenta dejó su cargo había más de 25 mil millones en el Banco Central».
El ex ministro culpó al actual presidente de haber destapado expectativas económicas que complicaron las últimas semanas del gobierno del FPV.   «Anunció la  devaluación cuando era candidato. Eso, por ejemplo, hizo que los importadores corrieran a pedir más dólares al Banco Central para poder cancelar todas sus deudas en el exterior porque después tendrían que comprar divisas a un valor mayor. Pero no se puede culpar al importador-remarcó el diputado-. La responsabilidad es de un postulante presidencial que anuncia una devaluación en mitad de la campaña. Algo similar pasó con los grandes exportadores de granos», agregó el dirigente, ante una multitud que coreaba su nombre con diversos cánticos. «Durante los últimos meses de nuestro gobierno no liquidaban la cosecha, no vendían lo que tenían acopiado, porque estaban esperando la posibilidad de que ganara Macri y con la mezcla de quita de retenciones y devaluación ganar casi el doble».
Kicillof remarcó que las grandes empresas exportadoras «no son aliadas de nadie» y «extorsionaron» al actual Poder Ejecutivo para que «ponga el dólar a 14 pesos. La diferencia es que este gobierno aceptó mansamente esas presiones. Hizo lo que le pidían».

La cuestión institucional
El referente del FPV mencionó también cuestiones institucionales. Parafraseando  la histórica definición del ex presidente Néstor Kirchner en su discurso inaugural, cuando dijo que no «dejaría» sus convicciones «en la puerta de la casa de Gobierno», Kicillof destacó: «Parece que Macri dejó su republicanismo en la puerta de la Rosada». Luego enumeró varias decisiones del presidente, entre ellas los decretos para «nombrar jueces de la Corte y meterlos por la ventana».
«Nosotros somos nacionales, populares y democráticos. Respetamos la voluntad popular que eligió a este gobierno-remarcó Axel-.Pero esa victoria por el uno por ciento de los votos no los autoriza a violentar la ley, a no respetar las instituciones, y menos todavía a avasallar el bolsillo de los sectores populares».
El diputado realizó también una fuerte crítica a los medios de comunicación dominantes, a los que acusó de «haber cuestionado impiadosamente» al gobierno anterior y ahora «tapar todo lo que está pasando, maquillarlo. Estamos sufriendo un verdadero cepo mediático. Se ha impuesto un discurso único, que sólo se rompe por muy pocos diarios que dicen otras cosas». El dirigente remarcó que para contrarrestar ese «cepo» en los medios van a «recorrer todas las plazas del país». «Porque ya estamos trabajando para ganar las próximas elecciones».

FUENTE Diario Tiempo Argentino.