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Por Pablo Ariel Gonzalez

Con un gol de Messi y dos de Suarez esta mañana el Barza le ganó en la final mundial de Clubes 3 A 0 a River.

El primer gol estuvo viciado de nulidad por dos motivos, en el arranque de la jugada hay una clara infracción contra Ponzio y en la culminación de la misma Messi se acomoda en un muy claro movimiento la pelota con el brazo antes de patear al arco y convertir.

Todos coinciden, propios y extraños, que a partir de ese gol hubo un antes y un después en el partido.

El árbitro Iraní Alireza Faghani, nada vio.

Además se dirigió a la Europea, casi se podría decir, prohibido mirar a los atacantes del Barza, de hecho por infracciones comunes y corrientes fueron rápidamente amonestados Matías Kranevitter y Leo Ponzio, quedando ambos mediocampistas de marca de River totalmente condicionados para el resto del partido.

Dudar que el Barcelona es superior a cualquier equipo del mundo sería de necios, en calidad de jugadores y en presupuesto económico que maneja año tras año dicho Club, pero lo cierto es que no hacía falta que se involucrara el árbitro iraní dándole una mano al equipo estrella de la tierra para que el mismo no se volviera a la madre Patria con las manos vacías.

Hoy el mundo habla de la hinchada de River, 20 MIL almas estuvieron alentando sin parar a las gallinas los 90 minutos que duró el partido, lo que fue todo un record para torneos de este tipo, el mundo lo pudo ver, y hoy también se habla de eso.

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En la cancha el Barza fue superior a River, en las tribunas, por el contrario, por escándalo el millonario volvió a demostrar que es el más grande de todos.